Recuerdo esos años en que para mí el deporte era competición. Incluso los entrenamientos eran un motivo de confrontación deportiva, a pesar de tener un padre y una madre que solo me animaban a disfrutar, y les daba igual el resultado de mis carreras. Si ganaba una copa genial, si no la ganaba genial, seguían levantándose a las 7 de la mañana para llevarme a correr…

Nada mejor que cumplir años y vivir la vida, para darme cuenta que el deporte es más válido cuanto menos competimos, que no es dejar de correr carreras… Sino simplemente hacer lo que nos gusta y disfrutar de ello, sin la necesidad de excusar nuestra actuación diciendo que me dolía un pié, o que dormí poco, si me ganó quien “no debía”, o si no quedé conforme con el resultado de la carrera. Cuando uno sale a disfrutar, simplemente disfruta, aunque se pegue la paliza del siglo y llegue exhausto a la meta dándolo todo. Porque se puede dar el máximo en una carrera tratando de llegar delante de otro participante, sin el sentimiento de “competición” sino solo con el sentimiento de esfuerzo y mejora. Es algo difícil pues muy fina es la línea entre el esfuerzo y la mejora y la competición, pero el truco está en la personalización y el manejo de los sentimientos que generan las acciones… ya hablaremos de ello.

En el deporte el ego se mueve como pez en el agua, pero si una vez más, como en todo en esta vida, controlamos el ego, el deporte será nuestro mayor aliado para transitar esta realidad actual en la que vivimos.

El deporte en grupo es algo maravilloso, y no me refiero a solo practicar deportes de equipo, sino a entrenar en grupo, ya sean deportes de equipo o individuales. Para mí lo mejor de montar en bicicleta es poder charlar con mis primos y con mi tío por ejemplo, que sino fuera por la bici, no tendría ocasión de poder hacerlo con la misma cercanía y dedicación.

En compañía hasta los días “menos alegres” y que menos invitan a practicar deporte, son buenos.

¿Por qué toda esta disertación personal?

Si tenéis hijos es muy importante que vivan el deporte desde el disfrute y no la competición, pues para ellos será saludable mental y físicamente, y además será más fácil que sus valores sean Humanos.

Muchos padres quieren ver a sus hijos como Ronaldos, Gasoles, Alonsos, Bolts… Pero no por sus hijos, sino por ellos mismos, porque quieren que sus hijos sean los campeones que ellos no han sido, pero que en muchos casos cómo no… fue solo por mala suerte, por poco apoyo… Frustrados y reprimidos hablando en plata, que al final provocan que los hijos odien el deporte o que se vuelvan unos energúmenos que usan el deporte para confrontar y no para disfrutar.

Dejen que sus hijos disfruten, que sin son Gasoles lo serán igual, y si no… pues no. No añadan más estrés innecesario a unos niños que ya están sometidos a la sobreestimulación de la sociedad actual, que los satura e impide que sean ellos mismos.

Ronaldos hay pocos, pero hijos propios de cada uno… hay menos. No los pierdan por querer que sean algo que no tienen que ser. Déjenlos vivir, disfrutar, sentir. Si eso implica competir, ser profesional, pues bienvenido, pero no quemen la juventud de sus hijos, por satisfacer sus egos frustrados.

UAdC.

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