Pues el título habla por sí solo.

Hoy leyendo la revista DSalud, me encuentro con la noticia:

Kistiñe García: “Hay 33 plaguicidas tóxicos prohibidos por la Unión Europea en los alimentos españoles”

Enlace a la noticia.

Uno se queda totalmente frío al leer algo así… España parece estar a la cabeza de cualquier ranking europeo, que implique algo contrario a la Humanidad.

Hace mucho que no creo en la obsesión alimenticia, pero preocuparse por noticias como estas no es obsesión, es una obligación.

Ahora que vivo en un entorno rural, veo cuan introducidos están los pesticidas y abonos químicos, en el campo, y lo difícil que resulta que las personas dejen de usarlos. Difícil, más aún cuando desde los propios estamentos públicos se ha condicionado a los agricultores para que usen todos esos productos, por medio de cursos y formaciomes de “peritos”.

Si los agricultores no se conciencian, nada se logrará, pero ellos deben comer, y es más caro y laborioso labrar la tierra varias veces, que echar líquido para acabar con la hierva, por ejemplo.

Al final, acabamos teniendo gente con fincas ecológicas y otras no ecológicas, que venden todo como ecológico para vender el producto más caro. Algunos lo hacen por abaricia, otros, porque de no hacer eso, no cubren ni los costes de producción.

La producción masiva de alimentos depende de esos productos aliñados con químicos, por esa razón hay que dar prioridad a los productos locales, y aplicar una racionalidad alimentaria, más allá de modas y tendencias.

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